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El Pepinillo llega a la edad de jubilación en plena forma

El Bar Pepinillo, en la calle Reza número 5, llega a los 65 años echo un chaval. Alcanza hoy la edad histórica de jubilación -antes de que entrara en vigor su paulatino retraso- con la misma esencia con la que abrió sus puertas en 1946. Desde aquella fecha el mayor cambio fue el de su nombre, ya que en un primer momento se denominaba Bar Laurel. «Fueron los clientes los que acabaron por imponer el nombre de Pepinillo», explica Andrés Fernández Pereira, que a sus 28 años tomó el relevo de su padre al frente del negocio.

Más allá del cambio de nombre, la esencia del local sigue siendo la misma que en la década de los 50 del año pasado. Hasta la caja registradora es la misma desde hace medio siglo. También mucha de la clientela. «Aquí se quitan todas las penas», asegura César Rivero, un veterano cliente que acude al local de la calle Reza desde que tiene uso de razón.

A la hora de buscar una explicación a la clave del éxito del local ourensano, padre e hijo coinciden en destacar «la materia prima y el local rústico y cuidado» que se convierte en un anzuelo de los clientes. Y es que cuando uno cruza la puerta del Pepinillo tiene la sensación de retroceder en el tiempo. A esa sensación también ayudan las fotos y los recuerdos que se agolpan en las paredes del establecimiento. En la despensa también tienen guardada una tabla con los precios de sus primeros años.

En el Pepinillo uno se encuentra una clientela fija que no titubea al pedir su bocadillo. Los más solicitados, según explica Andrés Fernández Pereira, son dos: panceta, queso y pepinillo; y queso, anchoa y pepinillo. «Son una apuesta segura», indican los propietarios. Para los que se acercan a tomar solo una caña o una cerveza saben que tienen como premio una tapa de pepinillo con anchoas.

El futuro

De cara al futuro, el actual propietario del Bar Pepinillo, Andrés Fernández Pereira, se ve con ánimos para continuar con la tradición familiar iniciada en 1946: «Me veo con fuerzas para llegar hasta el centenario». Su padre, Andrés Fernández Macías, asiente y confía en que la saga continúe.

Rubén Nóvoa
OURENSE / LA VOZ
13/12/2011

http://www.lavozdegalicia.es/ourense/2011/12/13/0003_201112O13C4995.htm